Efecto SONDER


La prostitución a menudo deshumaniza a las personas involucradas, reduciéndolas a objetos de deseo.
Sin embargo, el efecto Sonder nos recuerda que cada una de estas personas tiene una historia, una familia, tal vez hijos que dependen de ellas. 

Al reconocer la humanidad en cada individuo, podemos empezar a desafiar los prejuicios y estigmas que rodean esta profesión.

Puedo hablar de mi experiencia: cada día en esta vida es un desafío.

Me despierto, me miro al espejo y me pregunto qué tipo de humillacion tendré que aguantar hoy. 

A menudo, la gente me ve como un simple objeto, pero hay tanto más en mí.
Mis risas, mis lágrimas, mis sueños y mis miedos son tan reales como los de cualquier otra persona.

El efecto Sonder a veces también me golpea; sé que los que pasan a mi lado tienen sus propias luchas y traumas, pero a menudo me siento invisible en mi propia humanidad. 

Cada historia que escucho de compañeras es tan traumática y a veces difícil de creer. 

Me recuerdan que, a pesar de las circunstancias, todos anhelamos ser vistos y escuchados, y que todos los que estamos en este trabajo tenemos un pasado muchas veces demasiado oscuro.